La Crisis de la Salud en Colombia: Un llamado al respeto de la movilización democrática y al dialogo entre los actores

La Crisis de la Salud en Colombia: Un llamado al respeto de la movilización democrática y al dialogo entre los actores

La Crisis de la Salud en Colombia. 

Un llamado al respeto de la movilización democrática y al dialogo entre los actores

 Dr. Juan Eduardo Guerrero Espinel[1] 

El Problema coyuntural

La crisis financiera es real y evidente para los colombianos. Ver hospitales símbolos, como el San Vicente de Paul de Medellín,  el Universitario del Valle junto a otros pidiendo auxilio, genera “alerta máxima” en toda la sociedad para salvarlos por las deudas del FOSYGA, de las EPS y las entidades territoriales. Ya tuvimos suficiente con la caída del San Juan de Dios en Bogotá y de muchos otros hospitales debido a las leyes del mercado originadas por la Ley 100 de 1993. Estos casos y otros en la lista de instituciones de alto riesgo generaron malestar e indignación  y los resultados están a la vista, a pesar de la campaña mediática del gobierno de convencer a los ciudadanos que “estamos cumpliendo en la salud” y de pactos regionales sin participación de todos los actores.

Hoy los prestadores públicos y privados expresan su inconformidad y reclaman en justicia el pago de la deuda morosa y no creen en promesas. Recordemos que en algún momento el Sr. Ministro de Salud afirmó que este “sistema está quebrado” y propuso acabar con la “intermediación financiera” de las EPS, medida transitoria, deseable a mi juicio, para modificar el modelo aún sin discutir a profundidad. Las EPS  aprovecharon la caída de la reforma para ganar terreno en el lobby y lograron  7 años de gracia para el modelo de aseguramiento comercial.[2] [3] La Junta Médica Nacional acaba de enviar carta al Sr. Presidente rechazando este y otros temas.

El déficit de la salud, reconocido desde la declaratoria de emergencia económica en el 2009 ha sido el asunto principal para introducir reformas al SGGSS y ha sido el desafío de la actual administración. Se han hecho múltiples esfuerzos para resolverlo con las herramientas legales y recursos disponibles, pero aún así, la deuda sigue creciendo.

Por otro lado, la sociedad clama por la transparencia. No se puede jugar con la economía y se necesitan cuentas claras y entidades responsables con los recursos públicos y privados. ¿Cuál es la responsabilidad de los organismos de vigilancia y control? ¿Se requieren firmas auditoras externas éticas y sin conflictos de interés?

El SGSSS en Colombia sí ha tenido avances notorios con relación a otros países, pero con los recursos disponibles podríamos lograr mejores resultados y reducir las desigualdades de acceso. Hemos conformado fondos de aseguramiento (contributivo, subsidiado y otras fuentes) para la protección financiera de los gastos derivados de riesgos de enfermedad, accidentes y otros. La protección del aseguramiento creció favorablemente y sustituyó el modelo asistencial pero fragmentamos el aseguramiento en múltiples actores, no lo regulamos y perdimos la territorialidad de los recursos para la equidad social.

Por la presión social y la acción de la Corte Constitucional, el Estado se vio obligado a cumplir una promesa incumplida de la Ley 100 de 1993 para igualar los beneficios del Plan Obligatorio en Salud. Hoy  la Ley 1438 de 2011 y la Ley Estatutaria en Salud 1751 ofrecen viabilidad para construir un modelo de salud alternativo basado en el derecho fundamental a la salud y desligado de los principios y valores del libre mercado y la competencia entre los agentes “aseguradores” y prestadores.

Debemos reconocer la reapertura del Ministerio de Salud y Protección Social de la Salud en Colombia, la creación del Instituto para Evaluación de Tecnologías, la política nacional farmacéutica y la regulación de precios y algunos logros parciales en la salud pública. Igual hay muchas experiencias aisladas para recuperar la atención primaria en salud, fruto de la decisión política de autoridades locales y lideres académicos y de servicios, pero todos lo sabemos, no tienen incentivos reales y por el contrario sufren el rigor del modelo de mercado que privilegia la evaluación de resultados financieros sin tener en cuenta la evaluación de beneficios para la salud pública obligando al cierre de instituciones o servicios públicos.

Es decir, sí hay logros positivos pero son insuficientes y la crisis financiera esta mostrando que el sistema no da para tanta voracidad del mercado y de los actores que se lucran del mismo, legal e ilegalmente y con complicidad de actores políticos nacionales y regionales.

Los logros debemos reconocerlos y protegerlos en forma inteligente: los avances en la protección financiera, el inicio de la  recuperación de la autoridad sanitaria, una Corte Constitucional coherente para proteger la vida y el derecho a la salud,  el valor del crecimiento del movimiento nacional por la salud digna y por el derecho a la salud, el sostenimiento y la calidad de una red de prestadores en salud pública (excepcionales) y privados (la mayoría) con una capacidad instalada de lujo para el nivel secundario y terciario y finalmente la construcción de redes en las universidades que intentan, sin estimulo, salir de sus aulas para contribuir a la construcción de modelos alternativos. Colombia tiene fortalezas y desperdiciamos las oportunidades para lograr consensos sociales. Si vamos camino a la construcción de la paz con un grupo armado, por qué no existe una intención de dialogo constructivo para la reconstrucción de un SGSSS basado en las fortalezas legales, financieras y en las capacidades públicas y privadas. Los pactos deben incluir a todos los actores sociales sin exclusiones para que sean representativos y legítimos. No se pueden sentar solos los que viven del negocio para definir las estrategias para mantener el mercado de la salud. El pacto social real debe incluir a todos los actores sociales y que tienen una tesis sobre el tema. Por eso los actores excluidos deben seguir educando a los profesionales, técnicos de la salud y a la ciudadanía para que comprendan que su salud esta en peligro si no se logra cambiar el modelo. La movilización democrática, debe crecer con diferentes formas de expresión hasta alcanzar la llegada a una mesa real de dialogo.

Para este dialogo, además de reconocer las fortalezas debemos reconocer que nuestro sistema tiene serias barreras de acceso en las ciudades y en los territorios olvidados por el modelo de sociedad vigente. La autoridad territorial de la salud pública es débil frente a los operadores del SGSSS, todo esta centralizado de manera equivocada. El modelo de SGSSS  es inequitativo en el acceso por nuestro contexto social y el modelo de concentración del capital y de los recursos en salud, fruto del mercado. Se benefician los sectores  más educados, con mayor poder y capacidad de encontrar respuesta a sus problemas. Persiste un grupo  que sufre diariamente por el acceso universal a los servicios de salud y los servicios sociales y es por ellos que el Estado y la sociedad deben velar y proteger para “garantizar sus derechos, sus servicios integrados de salud basados en un modelo orientado al individuo, la familia y las comunidades” con capacidad resolutiva, integral, integrada y oportuna. Un modelo que protege la infraestructura pública y privada para atender según necesidades y riesgos de salud, en las zonas más apartadas de las ciudades y zonas rurales.

Leamos los principios y valores que escribimos en las leyes y reglamentos para ser coherentes con ellos y hagamos con sinceridad una política pública con recursos reales (económicos, talento humano y tecnología)  y con el uso de todas las capacidades de la sociedad (la academia y la sociedad civil y gobiernos locales) para que crezca un nivel primario con capacidad resolutiva, garantizado por el SGSSS en todos los rincones de Colombia.  Los nuevos recursos e impuestos deben orientarse para cambiar el modelo y no para mantener y pagar un modelo extractor del capital inducido por un uso no racional de los recursos y una acción tardía en los estadios finales de la enfermedad.

Esto no se improvisa, se planifica y es una apuesta para los próximos 20 años haciendo justicia a las metas del desarrollo sostenible y en salud de más “expectativa de vida saludable al nacer”. Los recursos nuevos que se aprueben deben orientarse para hacer crecer el nuevo modelo de salud que privilegia la prevención, la promoción de la salud, la salud pública, la atención oportuna en una nueva infraestructura social que proteja y garantice derechos sociales y de salud, integrando esfuerzos y recursos sectoriales y dándoles viabilidad en el mediano plazo.

Afortunadamente una corriente internacional desde la OPS/OMS  nos habla de la “mancomunación de fondos”, de la protección financiera y de la garantía del acceso a los servicios de salud basados en el derecho a la salud, en la reducción de las desigualdades y la acción  sobre los determinantes sociales de la salud en una generación.[4]  Esta direccionalidad debe primar para evitar la fuerte influencia de los actores que considera que la salud es un bien privado y por la tanto una mercancía que puede ser vendida y comprada y consideran que los recursos públicos son para pagar estos servicios. La concepción que esta creciendo se refiere a que la salud es un bien público, es un derecho, en nuestro caso fundamental y que la sociedad debe hacer uso racional y regular los intereses de todos los actores para darle viabilidad a una nueva  era de la salud pública internacional.

Hagamos un recorrido por las “causas” y la “causa de las causas” en un esfuerzo inicial y provocador para que todos los actores logremos sistematizar un ejercicio saludable que permita identificar los problemas, documentarlos y traducir evidencias ya existentes para la sociedad. Transitemos todos los espacios posibles para lograr consensos sobre los cambios estructurales que debemos conducir y orientar en función del bien común.  Identifiquemos los problemas, las causas y ofrezcamos ideas para la construcción de soluciones y consensos con los nuevos gobiernos departamentales y municipales, con la red de la “Academia tiene la Palabra”, la Mesa Antioquia por la transformación del sector Salud, el Movimiento Nacional por el Derecho a la Salud, con la Junta Médica Nacional y todos los actores gremiales y asociativos que tienen voz y voto en esta sociedad y que aspira a la paz y a la democracia participativa.

Este ejercicio debe ser creciente y movilizador en nuestra sociedad, aprovechando la recuperación, construcción y dignificación de la salud pública que levanta los principios, los valores, la ética, el bien común, el derecho a la salud y la formación de líderes comprometidos con la reducción de desigualdades y por la real garantía de los derechos humanos.

El 9º Congreso Internacional en Salud Pública a realizarse en Medellín del 19 al 21 de Agosto/15 será un excelente escenario para participar en la visión de modelos alternativos y en la discusión abierta de este nuevo pacto social. Igual, hay otros eventos nacionales programados que deben abrir espacios paralelos o mesas internas para viabilizar este análisis que con seguridad hará crecer una voz critica y constructiva con capacidad de movilización de los prestadores, académicos y de la sociedad civil.

 

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[1] Coordinador del grupo interfacultades de APS y de la Especialización en Salud Internacional de la Universidad de Antioquia.

Ex funcionario de la OPS/OMS.  Miembro activo de la Mesa Antioquia por la transformación del Sector Salud.

[2] Entrevista al Sr. Ministro de Salud Alejandro Gaviria por María Isabel Rueda.  25 de febrero de 2013. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12615423

[3] Revista Semana, Pacientes multimillonarios, 11 de enero de 2014

[4]  OPS/OMS, Estrategia de Acceso y Cobertura Universal en Salud. Consejo Directivo, 53/5. http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_topics&view=article&id=403&Itemid=40987&lang=es

 

5 Comments

  1. Astrid Helena Vallejo · 03/08/2015 Reply

    Excelente articulo.

  2. Catalina Sampedro · 03/08/2015 Reply

    Excelente manera de resumir la realidad del colapso del sector salud que este artículo. En manos de todos está que la salud sea un derecho con cobertura universal.

  3. Abraham Numa Sanjuan · 04/08/2015 Reply

    Apreciado Profe, su aporte en este documento es sin duda muy valioso para abogar por la causa de la defensa de la Salud Pública como un desafío al Aseguramiento en Salud, que es en lo que ha quedado convertida La seguridad social en Colombia, fruto esta política del aseguramiento de la política neoliberal impuesta desde El Norte. Política que privilegia el ánimo de lucro ,sobre el derecho a la vida y los derechos fundamentales de la salud.
    le sugiero , desde La Extensión Universitaria, Implementar y adelantar una tarea concienciadora de Educación popular-ciudadanía, utilizando erramientas comunicativas para construir entornos saludables sobre el tema de las Causas que causaron la aparición de la mal llamada ley de seguridad social en Colombia. Me ofrezco como voluntario, desde ya para esto, si a bien lo considera Usted, en su leal saber y entender.

  4. Diana Patricia · 04/08/2015 Reply

    Dr. Eduardo Guerrero, como Usted bien lo expresa en su artículo se requiere voluntad de los diversos actores para lograr acuerdos duraderos que logren superar la crisis, lo fundamental esta en la protección de la salud de las personas donde se tenga un equilibrio, ética, trato digno y no se siga poniendo en riesgo la vida. Todos debemos ser veedores de que los recursos de la salud sean utilizados correctamente.

  5. Eduardo · 24/08/2015 Reply

    Sigamos en este proceso de crecer en conciencia y compromiso.

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